El invierno es mejor para tomar decisiones

Julio 12, 2010 in Artículos by admin

De acuerdo a nuevos estudios realizados por expertos, las condiciones climáticas de estos meses propician un conjunto de factores cerebrales, biológicos y psicológicos, muy relevantes para generar el tipo de pensamiento que se necesita para tomar resoluciones relevantes.

A diario tomamos decisiones cotidianas que no tienen mayor implicancia en nuestra vida y que por lo mismo, son muy fáciles de tomar. Pero cada cierto tiempo se nos presentan escenarios complicados, que nos hacen llegar a una determinación que puede dar un cambio drástico a nuestras vidas. Para este tipo de resoluciones que deben ser meditadas con tiempo, para evaluar cada una de las posibilidades, el mejor escenario parece ser el invierno.

Investigaciones recientes como la de la Universidad de Helsinki, Finlandia, demuestran que la acción de neurotransmisores cerebrales, como la serotonina y la dopamina, mezclados con la mayor cantidad y calidad de sueño que dan los días grises y el análisis más metódico que genera la falta de luz del invierno, son vitales para tomar decisiones trascendentes. En días grises hay una menor producción de vitamina D, neurotransmisor clave en la regulación del humor y los niveles de energía, lo que genera un estado pausado y analítico. Esto se acompaña de una investigación de la U. de Nueva Gales del Sur de Australia que pudo constatar cómo esta actitud más pausada enfoca la atención hacia las condiciones que rodean a las personas y las llevan a un estilo de pensamiento más cuidadoso y atento al detalle, permitiéndoles evaluar decisiones más complejas.

Los estudios australianos tienen como precedentes los realizados por Max H. Bazerman, de la U. de Harvard,  quien definió pasos básicos para tomar decisiones importantes: Diagnosticar la situación, identificar las alternativas a elegir, donde es vital la crítica y autocrítica, definir las metas que se busca alcanzar y, finalmente, evaluar la decisión tomada.

Según los expertos, un ánimo tranquilo se adecua más al análisis a largo plazo, en contraste con la efervescencia primaveral y veraniega, donde las emociones están más a flor de piel y la visión de la persona se vuelve más impulsiva. Esto se grafica en un experimento realizado en Sydney por el psicólogo social Joe Forgas, quien colocó soldados de juguete y animales de plástico cerca de la caja registradora de una tienda. El experto acentuó el efecto del clima haciendo que se tocara el Réquiem de Verdi en los días grises y una banda sonora alegre en los luminosos. A medida que los clientes salían del local en días lluviosos o soleados, se les preguntó cuántos objetos recordaban. El resultado fue elocuente: los compradores con ánimo invernal recordaron cuatro veces más objetos.

Según dijo Forgas al diario Financial Times, la explicación radica en que un ánimo reposado hace que las personas presten más atención a la nueva información que los rodea y la analicen con mayor detalle. Un estado de mayor quietud propiciado por el invierno hace que un individuo se plantee más preguntas sobre su vida y sea más asertivo al estudiar todas las variables posibles.

A pesar de sentir más sueño y más nostalgia en los días grises del invierno, ya no debemos caer en los estados tristes o depresivos, sino que usar el lado positivo del asunto. Pensar posibles cambios de actividades, mejoras en la vida cotidiana o cualquier cambio permanente, puede tener resultados positivos y mejoras para cuando llegue la primavera.