Habilidades Sociales no se ven Limitadas al Crecer sin Hermanos

Agosto 29, 2010 in Artículos by admin

Douglas Downey, sociólogo de la U. Estatal de Ohio, Estados Unidos, realizó un estudio nacional en 2004, con más de 20 mil preescolares. Éste evidenció que aquellos niños con al menos un hermano tenías más capacidad de formar y mantener amistades, expresar sentimientos positivos que aquellos que eran hijos únicos.

Este año, Downey junto a la también socióloga Donna Bobbitt-Zeher, diseñó un nuevo estudio, esta vez en 13 mil escolares, con el objetivo de ver si la ventaja de tener hermanos persistía cuando los niños se volvían adolescentes. Los resultados arrojaron que los hijos únicos tenían tantos amigos como sus pares con hermanos. ¿Entonces? Las habilidades sociales no son un problema que persiste y no sólo se aprenden en la interacción con los hermanos dentro del hogar, sino también en el colegio, en actividades extraprogramáticas y en otras instancias de socialización. “No hay que preocuparse de que alguien que no tenga hermanos no vaya a aprender las habilidades sociales que necesita para llevarse bien con otros en la escuela”, dijo Bobbitt-Zeher.

La socióloga explicó al diario La Tercera que el efecto negativo de no tener un hermano es algo que puede cambiar a medida que una persona crece. Para ella el tema es importante, porque está muy arraigada la creencia de que los padres que tienen familias numerosas son diferentes a los padres de hijos únicos y que esto puede influir en los hijos. Por eso, tomaron en cuenta una amplia variedad de factores, como estatus socioeconómico, edad de los padres, raza, número de hijos, con cuántos de ellos vive, etc. Ninguno de estos factores cambió el resultado en cuanto a habilidades sociales.

Un hijo único que enfrenta a sus pares en la edad preescolar, no ha tenido la exigencia de desarrollar habilidades sociales previamente, pero al perder el sentido de exclusividad a la que estaba acostumbrado se ve en la obligación de enfrentar esa carencia. Esta pérdida de exclusividad lo complicará en un comienzo, pero ahí es cuando los padres juegan un rol muy relevante al generar instancias para que el niño conviva con sus pares y aprenda a compartir,  explica Ladislao Lira, psicólogo clínico infanto-juvenil.